
¿A dónde ir,
cuando todo es lejano?
¿A qué llegar,
cuando nunca se partió?
Nada queda por decir.
Sólo la felicidad del eslogan.
Momo está muerto
y está prohibido sonreír.
Sepulta el pensamiento, joven.
Ycamina con la Muerte,
que te sienta bien.
Las vidrieras dan tu bendición.
De esto puedes hablar:
De nada, siempre de nada.
Vuelve a tu infancia, hombre...
Que el viejo Occidente te aplaude.
¿Qué importa
si canso mi voz?
Yo soy el ahogado.
Vos, tu propia espalda.
¿A quién nombrar,
cuando ninguno tiene su rostro?
¿De qué sirven los recuerdos,
si el estímulo es olvidar?
Nada queda por ver.
Nadie a quién desafiar.
El saber es sabor sin sal.
Y ninguna protesta importa
si no halla recodo en un top ten.
Momo está muerto.
Y el hombre muere,
ya vivo, junto a él.



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