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jueves, 7 de enero de 2010

EN EL PROCESO DE LA VIDA



(Nicolás Bertona)

En esta noche podría decir
y hablar de tantas cosas...
Pero ninguna de ellas
pesa en mi alma tanto
y tan hondo como el tema
que hoy quiero siento vomitar.

Existe, en el proceso
de la vida,
una sentencia abominable,
triste condena que,
suele ser así,
se te anexa de coté...

Nacés. Crecés.
Por desgracia
sos el último
en hacerlo.

Y con la simple noción
de tu existencia
acaba por caerse
el lastimero mito del hijo medio
en la triade sanguínea
o sanguinolenta que te ha
tocado vivir ocupar
pelear competir.

Vas creciendo con el día.
Vas cagando pañales
por las noches.
Y no lo sabés todavía,

pero por cada respiro exhalado
se te acrecienta la cuenta
que ha abierto para ti
la ciega envidia.

Sos el último, siempre,
en sorber la teta madre:
Dulce pezón que te contiene
dentro de la infancia inmaculada.
Sos el último, por siempre,
en enamorarte por primera vez
y recoger por vez primera
la nerviosa y dulce cosecha
de los labios que te regalara
tu temblorosa compañera.

Vas caminando, así, casi a ciegas,
como se suele caminar la vida,
ganando-inaugurando
los horizontes que los demás
ya han dejado atrás.
Y allí mismo te contarán,
tan solamente,
las malas experiencias
para que tiembles, temas
y por fin te detengas.

Pero tú sigues,
ciego caminante,
porque es la vida
quien te fuerza.

Por último, y aun
envidiablemente victorioso,
siempre serás el último
en abrir las encumbradas puertas
de la madurez,
último examen para
obtener la vejez resoluta.

Y allí te será inevitable
sentir y darte cuenta
que la cuenta ha crecido bastante
y que deberás pagarla
de algún modo,
de cualquier manera.

.............................................................

Existe, hermanos,
en el proceso de la vida,
una sentencia abominable,
salada condena
en la herida abierta,
que nunca jamás habré de pagar...

Porque nunca, óiganlo bien,
jamás obtendrán de mí
mi rechazo,

ningún odio

ninguna negación.

jueves, 15 de octubre de 2009

Excusas del buen samaritano





Quita la llave y no dejes
trancada la puerta,
que hoy vuelvo con
el amanecer a cuestas.

No dejes baja la persiana,
si trancas la puerta,
que así no podré traerte
la mañana.

No dejes suelto al perro;
mejor guárdalo en el patio trasero:
Quisiera que nadie me arruinase
este sol que te traigo por sorpresa.

Tus ojos intranquilos,
desvelados, van despertando
con el cariño de tu grito pelado.

¡No grites tanto, querida mía,
que me ha costado toda la noche
encontrarte este día de regalo!

viernes, 28 de agosto de 2009

ARENA




El Tiempo, inevitable, sucede
hacia lo infinito de ninguna meta...
Y nos lleva... y nos deja...
Y sigue...

Quién no ha sentido su aroma
al partir de un amigo...
Quién no ha palpado su arena
en el rostro de una mujer,
de un niño, de su madre...
Quién no ha sentido su silbido

cuando por fin se camina hacia delante
para ver, a nuestros pies,
el final de un largo camino...


Quien no lo haya hecho, miente...
Si es tan sólo el Tiempo quien sucede
hacia lo infinito de ninguna meta
llevándonos, dejándonos, para seguir
{inevitablemente.

sábado, 21 de marzo de 2009

TONELADA

Tengo que arreglar el viejo lavarropas. No

tengo un mango.
Ecuación lógica: sólo puedo sentarme

frente a él y pensar...
El último día de mayo murió gran parte

de mi felicidad.
Siempre digo lo mismo, pero allá fueron

nuestro sueños
que no llegaron a ser una realidad

ni por casualidad.
El aparato está silencioso, como todo

en esta casa,
incluyendo el sucio y meado garaje.
Sé que vos estás trabajando ahora y que

pronto lo dejarás.
Pero sé también que estás pensando, hace

tiempo, en las vacaciones
para podernos descolgar de esta dura

experiencia al menos por un rato.


Desconecté el enchufe. El tambor
ya no habrá de girar.
¡Qué estúpido pensar en algo así!
Pero cómo duele, también.
Todo me viene saliendo bastante mal.
Mis primarias y mis secundarias.
El desoír el primer y sentencioso consejo
de aquel primer odontólogo y no dejar
de tocarme los dientes con la lengua.
Los caninos están retenidos dentro de la
encía y muerden mi cuerpo como perros
de efervescente rabia desatada.
La cirugía es inminente, mi decisión al fin
es firme, pero la creciente demanda civil

y la eterna burocracia pública es tirana.
Apenas faltan tres días para volver
a cumplir mis años y no creo que tenga
la fuerza ni el oxígeno suficiente en mis
pulmones para creer en la mística de las velas...

Y tendré que volver a pensar en mis
deseos y en su tan aparente y débil
refutabilidad

Estoy sentado en la única comodidad
que poseo, una silla de oficina robada
por mi padre poco antes de renunciar
a su trabajo ultra-explotador y vender
hasta su temor para partir un diecisiete
de agosto.
En el mes que siguió, definitivamente
un siete de septiembre como hoy,
un avión levantó vuelo y en un asiento
contra la ventanilla viajaba mi madre
con unos enormes anteojos negros para
que ni el cielo ni el riachuelo pudieran ver
sus densas lágrimas caer.
Y yo no recuerdo cómo volví, ese día,
a mi casa. Creo que uno de mis hermanos
estaba conmigo, pero a él no lo vi llorar.


Ahora, mientras escribo, y creyendo
que lo hago certeramente al azar,
estoy escuchando “wowee zowee!”
de Pavement, pero en verdad no oigo.
Como el silencio que embargara mi alma
hace exactamente dos años atrás cuando
volvía muy solo a mi casa. Y confío en que
ha sido esa extraña sordera la que me ha
bloqueado el pensamiento, luego de ese
mediodía, para no lograr recordar
los detalles precisos de mi regreso solitario.

Ayer me dolía exasperantemente la cabeza,

pero pude dormir. Y ello es
la mejor aspirina que conozco.
Hoy sólo me queda la incongruente necesidad

de decirlo y de prenderme otro
cigarrillo y seguir recorriendo, versta a
versta, las arenas movedizas de éste mi
desierto.


Y aun sabiéndome asido por la rama
salvadora de aquel árbol, a la firme vera
de este lago sucio y terroso,
no puedo dejar de sentir que este día
es magníficamente doloroso.

Han pasado los minutos y el toma
corriente está vacío. El enchufe sigue
caído en el suelo oxidado por el agua y el
jabón perdidos. Mis dos perros hacen sus
minutos de silencio en favor y respeto por
mi mirar perdida en el aparato que acabó
por significar mucho más que la completa
falta de posibilidad y de dinero...
Y esta fecha es una tonelada que no me
deja llorar debidamente y por eso maldigo
el nefasto mito de la masculinidad.
Y acaso por ello es que hoy escribo esto si
entiendo que su razón es la de hacerme
hablar, silenciosamente, en el suspiro...


Feliz cumpleaños, M. Feliz... Feliz...

martes, 10 de marzo de 2009

DENTRO DE LO BLANCO




Into the white...
Dentro de lo blanco...

Seis acordes seguidos
pareja abierta, tranquila
una viola punteando
y la otra machacando base

Al final un teclado
corta la dulce monotonía
de Pixies.

No me canso de oír... Que siga...
El viejo punk sigue siendo
lo que más me llena

y crece...

NILO






Nada.
Nada en la TV.
Nada en el aire por siempre viciado.
Esto es agua y el agua es otra nada.

Algo.
Algo en algún libro nuevo.
Algo en un mismo libro nuevo
que cambia su título constantemente.
Esto es agua y el agua es simple nada +.

La noche sigue, pero yo corto;
y sólo se apaga cuando despierto,
si con ella va mi inconsciente

por el agua
por la nada
por la constancia del Nilo.