Esta casa que habito
nunca ha sido mía
ni lo será:
Nuestra no será.
Estas paredes amarillas
por nuestras manos pintadas,
quedarán sujetas al amarillo
vacío de nuestra ausencia:
Nuestras no serán.
La cara vajilla de plata,
que aguarda una velada
por siempre in-esperada,
al partir nada sabrá
de quiénes aquí fuimos
alguna vez:
Nuestra no será.
Pero el jardín,
vasto universo de lo particular,
ha sido nuestro y al partir:
Nuestro lo será
..................................................................
Nuestros espíritus
-si es que gustamos de lo místico-
o nuestras huellas
-si es que gustamos de lo terreno-
quedarán aquí, allí:
En el minúsculo jardín por nosotros
conservado...
Nosotros, moradores del compox
de la fertilidad.
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