domingo, 16 de agosto de 2009

VOZ INTERIOR




Andrés lleva una voz en su interior
que no para de machacarle.
Ella le dice todo lo que no quiere escuchar.
Por eso busca en el aire los argumentos
que la silencien, que la asesinen:
Que la hagan rajar.

No es grave el tono de esa voz.
Más bien se parece al grito estridente
e incomprensible de cualquier adolescente.

"¿Qué le vas a hacer, papá?
Date cuenta de una vez,
no seas salame:
Mata o déjate matar".

Vaya a dónde vaya, siempre le hace doler.
Ella le hostiga y no la puede evitar.

Andrés se embelese cuando ve
a dos amantes besarse en una esquina.
Ella le grita sin piedad: "No seas boludo, ¿querés?
Si esos dos, a la larga, se van a cornear".
-Así, nuestro héroe descreerá del amor-

En la Plaza de Armas hay un hombre
postrado en una tabla con rueditas.
El tipo es un torso.
Andrés le da una de sus pocas monedas.
"¡Pero qué fácil sos de engañar, che!".
-De esta manera abandonará la piedad-

En Buenos Aires existe un gran paseo peatonal
donde niñas hermosas con la ropa sucia,
los pies mojados, sucios y la nariz mocosa,
lisonjean un poquito de caridad.
A él le duele el alma, entonces,
porque sabe que no puede cambiar esa realidad...

Inmediatamente la voz reaparece
detrás de su nuca, apretándole los ojos,
y castiga a su ingenuidad:
"A todas esas las traen adiestradas
desde el Paraguay.
Vas a ver que en unos años
a una de ellas te la vas a garchar".
-Por esta razón, mañana, Andrés sabrá golpear a su mujer-

Nuestro amigo no deja de preguntarnos
cómo hacer para poder escapar...

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Todas las noches cuando se va a dormir
se le ocurre la única solución posible.

Pero él no lo hará.
Es un cobarde que ama vivir.

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