
Mis poetas se preocupan harto del lenguaje:
De cómo tratar con él
y de qué mejor manera trabajarlo.
Muchas veces uno se siente chato del lenguaje.
La vida entera usándolo
Muchas veces uno se siente chato del lenguaje.
La vida entera usándolo
y hablando hasta dormidos
para no decir más que weás.
El lenguaje no es nada.
Dejemos de creer en él.
Nada importa de él
El lenguaje no es nada.
Dejemos de creer en él.
Nada importa de él
sino la interpretación…
Y ahí, locura, no lo atrapás ni por casualidad.
“Gasfíter de Lo Espejo dispara a su mujer”.
“¿Qué será de mi torturador?”
“A Nina le desagrada su empleo, su jefe y la metro”.
“¿Recuerdas cuando las norteamericanas
Y ahí, locura, no lo atrapás ni por casualidad.
“Gasfíter de Lo Espejo dispara a su mujer”.
“¿Qué será de mi torturador?”
“A Nina le desagrada su empleo, su jefe y la metro”.
“¿Recuerdas cuando las norteamericanas
contentas repitieron‘chapalapachala’ en la esquina
donde la botillería
y todo el malandraje chileno? ¡Cómo se la creyeron!”.
Ahí se va la micro.
La 210 seguro que nos lleva.
Ay, nena, gordita divina, hazme caso:
Ahí se va la micro.
La 210 seguro que nos lleva.
Ay, nena, gordita divina, hazme caso:
Mejor volvamos a Babylon.



1 comentario:
weno...
¿qué será de mi torturador?
Gran frase sacada de su contexto...
las palabras no siempre -casi nunca, o muy seguid- no tienen sentido... de hecho es normal decir algo y despu´s tener que aclarar los propios dichos... con otras palabras claro está... de hecho cuando no logramos explicar algo hacemos un dibujo...
Como decía, no siempre tienen sentido -o el sentido que alguno le gustara que tuvieran- pero siempre, son evocativas.
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