jueves, 30 de octubre de 2008
MAS ALLA DE LA SOMBRA
Sin prosa, sin métrica, sin poesía.
Sin lectura, sin acción, sin críticas.
Sumamente desinteresado
en los carteles,
en su empalagosa luminosidad.
Sin importar la adolescente
dolencia perdida,
y de las niñas su encanto vai-ven.
Sin humos, sin cigarros, sin pasado.
Sin brújula
Las brujas ya se han extinguido.
Sin mesas con presencias oportunas.
Sin charlas matienzales.
Sin locuras ni Descartes.
Sin ríos, sin intentos, sin espacios.
Ni tan siquiera lo más brillante del Sol:
Lejos está ese amante.
Sin interés en los perros,
en su cordura.
Sin interés en los trenes:
Aquella onírica obsesión.
Sin interés en la elocuencia,
en los espasmos,
en los premios,
los deseos,
y mucho menos
en las calles transversales.
Ya sin direcciones,
ya sin valles.
Sin sierras, sin ramajes.
Sin trabajo y sin vagancia.
Ya sin días y sus noches.
La ausencia lo comsume todo.
El Consumismo
ha imperado en las ausencias.
Ya sin estrellas:
Aquella ilusión sonora
que relata, jadeante,
el indómito idioma de niños eréctiles:
Aquel anhelo que aguija
siempre la ignorancia.
Ya sin diacronía y sin rechazos,
no hay tiempo ya de hablar.
Sólo resta ser, en la Nada,
sin historia,
arrastrando una eterna derrota
brindando el permiso de callar
esta memoria
de lo que se ha sido
y de cuanto no se pudo ser.
Más allá de la sombra
se dirige este personaje
sin valentía alguna.
Allá, donde el destino acaba.
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