jueves, 12 de marzo de 2009

EL SER ANACRÓNICO






Segundos

Minutos

Horas

Días...

Sólo granos de arena
que el viento de la vida trae,
lleva y vuelve a traer.

El Tiempo,
maestro olvidador apresurado,
pasa sin tiempo.
Y así también las arrugas,
las canas, la memoria
muchas veces fragmentada.

Estoy aquí, como siempre,
sufriendo del gran anacronismo de sílice.
Y así los días, no pudiendo recordar
la fecha exacta de cierto beso,
del abrazo justo
y de la palabra adecuada...

El Tiempo, inmemorial y despreocupado,
pasa a nuestro lado,
pudiéndole seguir el rastro,
pudiéndole perder la huella.
Y en su camino tropiezan mis recuerdos,
que sólo retienen las emociones excitadas...

Como de labios meciéndose en oscuras
y reposadas playas de ojos quietos
Como de brazos que juntos van creando
y cayendo dentro de un nuevo crisol
que funde y graba ese calor en las espaldas
Como de alientos dulces y sinceros
que vagan en la noche alcoholizada
para confesar los deseos ganados o perdidos...

Como la vida, que susurra.

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