Noche negra,
Resplandor blanco…
Los copetes erguidos
ansían la leche
que manan las estrellas.
Pasadas las doce
comienza la sinfónica del grillo.
A su lado, invisible,
canción de tierra seca en el croar de un sapo.
¡El aire es un kilage de átomos quietos, del calor dormidos!
jueves, 12 de marzo de 2009
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