martes, 31 de marzo de 2009

ESCUPIENDO LA CUESTION

Chile. Martes. Marzo. Fin de mes.


Último día en el primer laburo.
El Centro Cultural esta fome
como es lo usual.

Entran chinos y chinas
farfullando un inglés atroz
Y cuando saben de dónde vengo,
inevitablemente dicen "T-tángo".

Ayer cumplió mi chica
y bebimos harto.

Hoy me hubiera sentado bien
estar más lúcido,
pero teníamos que celebrar, ¡Carajo!



Antes, mucho mucho antes,
me enfadaba al perder algún trabajo.
Ahora ni me calienta.

Y aprovecho la situación
para hacer lo que realmente quiera.

Siempre que me voy de algún lugar
me esmero en aprehender el detalle
más imperceptible y vulgar,
como las carcajadas de los mozos de Café Torre
o las piruetas bailarinas del viejo de seguridad.

De aquí no extrañaré los libros
ni tampoco a la gente -en particular,
a la fastidiosa gente de siempre.


De acá voy a extrañar a las chichis
de limpieza, que fueron más que buenas,
dulces, tiernas amigueras:

¡Ellas son las puras madrazas de acá!

Pero no estoy triste ni ahí.
La vida es bastante simple.
Y el universo confabula en nuestro favor.

No hay comentarios: