Mis dos lunas están impares.
Yo no sé nada de astrología.
Nunca me interesó la astrología.
Pero sé de mi saber.
Y por él sé que mis lunas están impares.
¿Qué significa esto?
Significa que con mis dos ojos
veo a una más borrosa
que la otra.
Que con mis dos manos
siento a una más pequeña
que la otra.
Que con mis dos pies
siento a una
más lejos que la otra.
Y esta imparidad me cuesta.
De mis dos cuerpos,
uno siente más frío
que el otro.
De mis dos almas,
una llora más
que la otra.
De mis dos espíritus,
uno ríe más
que el otro.
De mis dos inteligencias,
una es más sagaz
que la otra.
De mis dos comprensiones,
una es menos avispada
que la otra...
Que mis dos días
retrasan a sus noches.
Que mis dos noches
retardan sus amaneceres.
Yo no sé por qué es esto.
Y presupongo su razón
en el siglo: en este nuevo siglo
donde la historia tiene dos nombres,
donde las calles tienen dos nombres
y cuatro numeraciones,
donde los próceres tienen dos pasados,
donde los perros tienen dos colas,
donde las mujeres tienen todos los sexos,
donde los hombres perdieron la cresta,
donde mandan los esfínteres...
Donde la paridad se dobla a veces
e impara mis dos lunas:
Nuestras dos lunas.
Pero al amor
ningún siglo lo desdobla,
porque el amor es, a veces,
como un río que no se bifurca.
Yo no sé nada de astrología.
Nunca me interesó la astrología.
Pero sé de mi saber.
Y por él sé que mis lunas están impares.
¿Qué significa esto?
Significa que con mis dos ojos
veo a una más borrosa
que la otra.
Que con mis dos manos
siento a una más pequeña
que la otra.
Que con mis dos pies
siento a una
más lejos que la otra.
Y esta imparidad me cuesta.
De mis dos cuerpos,
uno siente más frío
que el otro.
De mis dos almas,
una llora más
que la otra.
De mis dos espíritus,
uno ríe más
que el otro.
De mis dos inteligencias,
una es más sagaz
que la otra.
De mis dos comprensiones,
una es menos avispada
que la otra...
Que mis dos días
retrasan a sus noches.
Que mis dos noches
retardan sus amaneceres.
Yo no sé por qué es esto.
Y presupongo su razón
en el siglo: en este nuevo siglo
donde la historia tiene dos nombres,
donde las calles tienen dos nombres
y cuatro numeraciones,
donde los próceres tienen dos pasados,
donde los perros tienen dos colas,
donde las mujeres tienen todos los sexos,
donde los hombres perdieron la cresta,
donde mandan los esfínteres...
Donde la paridad se dobla a veces
e impara mis dos lunas:
Nuestras dos lunas.
Pero al amor
ningún siglo lo desdobla,
porque el amor es, a veces,
como un río que no se bifurca.



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