jueves, 9 de julio de 2009

DETRAS DEL OCEANO, EL MISMO OCEANO



A mi Padre.

Detrás del océano un barco parte
a las cuatro de la tarde.
Desde cubierta, en silencio,
un joven observa a su madre:
Ella está callada, inerte en el puerto.

Adiós o Bienvenido
son palabras
que se perdieron
en la antigua Roma.

Al resguardo de la Luna blanca
el océano se parte a la mitad.
Y sus distraídas aguas morenas
exaltadas despiertan
por la sal de una lágrima perdida.

El joven español ha ganado
la Nación de la Soledad

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