Once casi y cuarto. ¿Qué está pasando? No llega. Ella no llega...
Gerli no está lejos, pero es inaccesible para llegar y salir de él.
La insana humedad de esta noche y de las noches precedentes
influyen en todos mis humores, que son pocos, sólo dos,
y uno no quiere dar parte: La conchudez de mi genio
revive en invierno como clavo caliente inmerso en el cráneo apiojerado...
Tres minutos de “y cuarto”. ¿Qué pasa? Su llamado dijo,
pero el tiempo, impalpable y denso, no dice lo mismo.
Si al menos hubiera sol para oler tu sombra... ¿Dónde estás Flaca?



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