viernes, 20 de noviembre de 2009

Hugo Hulfeldt





¿A dónde estarás, Hugo Hulfeldt?

Es increíble que siga pensando en vos, amigo mío…


¿Qué hicimos para extraviarnos el uno del otro?

¿En qué punto nuestras felicidades nos hicieron
mirar para el otro lado: Yo, al Sur;
vos, tal vez al Este?


Existe una página Web
que podría traducir
como “porfolio personal”
o literalmente como “cara de libro”.


Una página multitudinaria,
multimundial,
multicultural y multivacía
que no entiendo del todo todavía.


Allí están los amigos, la familia,
los novios, los hijos…
quienes van desapareciendo frente a frente.


Arrostrado a la obsesión
de nombrarte al aire
decidí buscarte allí.


No te encontré, amigo mío.

Pero eso era lo que ya temía.


¿Cuál país será el que te alberga ahora, Hugo Hulfeldt?

¿Con qué mujer te estarás peleando en estas noches estivales?

-Aunque tal vez tus noches sean entintadas por el invierno
que siempre cierra temprano sus ojos-

¿Conservarás en tu ser el estoicismo moderno
aprendido de tanta violencia mal habida?

¿Me quedaré con la última imagen de vos,
en cualquier parte de este mundo,
con tu mochila lista para esquivar y huir
de todo aquel que no te entienda?


¡Y siempre fuiste tan simple!


Para reír, reír es suficiente, decías.

Pero para vivir…

Quizá nunca tuvimos tiempo para charlarlo, ¿cierto?

“Mejor es vivir”, asentíamos en silencio.


Mil veces te soñé viajando en los barcos
sin importar el lugar al qué llegar.


Una vez yo te despedía en un puerto.
Me quedaba parado en el muelle
con la sucia vestimenta de tu triste historia familiar
en mis brazos y vos reías con un cigarro en los labios,
con tus ojos de turquesa y tu pelo rubio y griego.


Y me decías: “Quedátelas, che.

Hacé lo que quieras con ellas.

Pero no las entierres debajo de los cipreses
si no deseas que se mueran”.


Entonces desperté
prometiéndome volver al muelle
por tus prendas confeccionadas por los golpes
y llevárselas a tu padre
para que, al verlas, llore…


Para que, al sostenerlas entre sus brazos
carcomidos de heroína, llore fuertemente
por todo lo que les ha hecho a ustedes,
mi estimado Hugo Hulfeldt,
y se ahogue.

4 comentarios:

Poetree2 dijo...

Gracias por tus palabras, es bkn saber que los comics se comparten de esa manera.
Salud!

Sil dijo...

este espacio me copo!!!
saludos

Milo Pratt dijo...

como se usa en estos lugares... te devuelvo así a contrapelo la visita... buen poema... transmite muchas cosas y reflexiona sobre un sentimiento intenso como la amistad y la falta de amistad... bien construido en el ritmo y con palabras muy bien escogidas...

Judas dijo...

éste me gustó mucho. Un abrazo