sábado, 21 de marzo de 2009

"RENUNCIA OBLIGATORIA"

No te lustres
los zapatos este día,
pues, se sabe,
te echarán del trabajo.

Tal vez a nadie
le haya sucedido.
Pero hoy yo siento,
lo prevengo:

No te lustres los zapatos
justo este día:
este mismo día.


En esta noche cae
mi penúltima noche.

Un caño se rompe
en el edificio
que sostiene la librería.
El agua entra,
cae amenazante.

Lo temido:
Se hace presente
el enemigo de los libros.

Los baldes ya no alcanzan.
La gente quiere comprar.
Nuestros brazos ya no alcanzan.
La gente quiere comprar igual.

Yo los echo a todos.

Los echo porque hoy
tuve la mala idea
de lustrar mis zapatos.

Cesa por fin el avance líquido:
Los libros se han salvado.
Afuera, en la noche,
cae mi penúltima noche.


En la plaza Hussey
alguien se despidede alguien.
Alguien se despide de sí
al despedirse de alguien.

Alguien, esta noche,
que cae dentro de esta noche,
me dice que alguien dice -cobardemente-
que se me despide.


Ya no vuelvo
ya no volveré
ya no me dejarán volver

a este hogar sin puertas,
sin paredes, sin candados
a ese hogar que sólo se construye,
día a día, de ciertos corazones.

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