Excusas del buen samaritano

Quita la llave y no dejes
trancada la puerta,
que hoy vuelvo con
el amanecer a cuestas.
No dejes baja la persiana,
si trancas la puerta,
que así no podré traerte
la mañana.
No dejes suelto al perro;
mejor guárdalo en el patio trasero:
Quisiera que nadie me arruinase
este sol que te traigo por sorpresa.
desvelados, van despertando
con el cariño de tu grito pelado.
¡No grites tanto, querida mía,
que me ha costado toda la noche
encontrarte este día de regalo!



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